La eyección del colaborador más cercano a los hermanos Milei se concretó tras revelarse consumos suntuosos que superaban sus ingresos formales declarados. Las denuncias ante la Oficina Anticorrupción precipitaron una pérdida drástica de respaldo político por parte del resto de los ministros del gabinete.
El alejamiento se efectivizó de manera coordinada con la salida previa de las segundas líneas de la Secretaría de Prensa, evidenciando un desgaste definitivo en la estrategia comunicacional. Las inspecciones de la Justicia Federal sobre supuestas cuentas en el exterior y rectificaciones de activos digitales forzaron un escenario de aislamiento técnico insalvable para el exvocero.
La conducción del bloque oficialista en el Congreso había advertido sobre la imposibilidad de contener los pedidos de censura impulsados de forma unánime por las bancadas opositoras. Los operadores del oficialismo admitieron en estricto hermetismo que la gestión gubernamental se encontraba virtualmente paralizada por la necesidad de blindar constantemente las explicaciones patrimoniales del funcionario.
El traspaso de mando implicará el retorno de figuras con amplia experiencia en la negociación territorial con los gobernadores provinciales del interior. Los responsables del armado político nacional confían en que el ascenso de la línea moderada del ministerio permitirá recomponer los canales de diálogo institucionales severamente afectados por los escándalos cotidianos.
