El emprendedor Agustín Gore y su socio Gustavo Mutio desarrollaron «Barrobot», una colosal impresora modular de cuatro metros de altura que fusiona la bioconstrucción milenaria con la automatización industrial. El proyecto, asentado en la localidad de San Javier, es uno de los cuatro existentes a nivel mundial. Levanta un domo autoportante utilizando arcilla, arena, paja y fibras locales, reduciendo los tiempos de obra a solo 100 horas de impresión.
La tecnología de vanguardia y las técnicas habitacionales más antiguas de la humanidad encontraron un punto de convergencia inédito en el interior cordobés. Este jueves 25 de junio de 2026, se consolidaron los avances de «Barrobot», la primera impresora 3D de Sudamérica diseñada para construir viviendas utilizando barro. El proyecto, ideado por el tecnólogo Agustín Gore junto a su socio Gustavo Mutio, se encuentra ejecutando su fase más ambiciosa en un predio de San Javier, en pleno Valle de Traslasierra. Allí, una enorme estructura metálica modular de cuatro metros de altura se desplaza milimétricamente bajo un sistema CNC computado, depositando capa por capa una mezcla pastosa de arcilla, arena, fibras vegetales y bosta de caballo para dar vida a una vivienda familiar sustentable.
La iniciativa nació en el período de postpandemia, cuando ambos desarrolladores buscaron emular las impresoras 3D europeas que edifican con hormigón, pero adaptando el software a la matriz ecológica de la arquitectura bioclimática. El desarrollo se realizó «a pulmón», reconvirtiendo computadoras en desuso y motores paso a paso hasta alcanzar un sistema de servomotores de alta precisión biológica. Con este logro, el equipo cordobés ingresó a un selecto club internacional: actualmente existen solo cuatro proyectos en todo el planeta que aplican la impresión tridimensional automatizada utilizando la tierra como materia prima estructural.
«Unimos saberes ancestrales e innovación tecnológica. El proyecto se llama Barrobot porque es, básicamente, un robot que imprime barro. Nuestra meta es fabricar más máquinas, capacitar a las comunidades y demostrar que la vivienda de tierra puede dejar de ser una rareza artesanal o un lujo elitista para transformarse en una solución real al déficit habitacional». — Agustín Gore, cofundador de Barrobot, detallando el propósito social de la tecnología.
El prototipo habitacional que se levanta en Traslasierra reúne características de diseño biomimético e ingeniería sustentable que optimizan los recursos tradicionales:
- Estructura de panal y aislación extrema: Las paredes del domo no son macizas; su diseño interno imita la estructura de un panal de abejas o un hueso (biomimética). Al generar cámaras de aire internas, se reduce el volumen de material necesario y se logra un aislamiento térmico óptimo.
- Geometría autoportante: Se eligió el formato de domo (de 7 metros de diámetro, 3,60 metros de altura y 28 metros cuadrados internos) porque las paredes y el techo forman una sola pieza continua. Al no requerir vigas, columnas ni divisiones intermedias, la estructura soporta su propio peso y optimiza las etapas de la obra.
- Instalaciones integradas en simultáneo: A medida que los ejes X, Y y Z de la impresora se posicionan milimétricamente, los operarios introducen los conductos eléctricos, cañerías de agua y refuerzos de caña o hilo de sisal, evitando la necesidad de picar las paredes a posteriori.
Los creadores explicaron que la mezcla utiliza insumos de canteras locales y bosta de caballo, un componente orgánico que al fermentar aporta plasticidad y cohesión al material. En cuanto a la durabilidad, los ensayos previos a la intemperie demostraron que las lluvias invernales solo producen un lavado superficial mínimo sin afectar la solidez. Por el contrario, el calor extremo del verano representa el mayor cuidado, requiriendo humectación controlada para evitar fisuras por secado rápido. El programa informático estima que levantar el domo demanda entre 100 y 110 horas netas de impresión, previendo terminar la obra civil hacia el mes de julio para luego avanzar con los recortes milimétricos de aberturas de madera y un revestimiento exterior de revoque a la cal que protegerá la vivienda sin obturar la respiración natural del barro.
