Un estudio de la consultora PensarLab sobre datos del BCRA e Indec reveló que el 58% de las familias recurrió al crédito para comprar alimentos, pagar servicios y cubrir gastos cotidianos.
El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un marcado deterioro con una fuerte orientación hacia la cobertura de consumos esenciales. De acuerdo con un informe elaborado por PensarLab sobre la base de estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Indec y la consultora Casa Tres, el 58% de los encuestados recurrió al financiamiento en los últimos meses. El destino de esos fondos refleja la pérdida de capacidad de ahorro: un 26% lo utilizó principalmente para comprar alimentos, un 21% para gastos cotidianos del hogar, un 15% para impuestos o servicios y un 14% para cancelar deudas previas. La perspectiva de cobro es crítica: sólo el 36% de los endeudados confía en que podrá saldar sus obligaciones.
El impacto sobre el sistema financiero muestra un salto exponencial en el atraso de los pagos. La tasa de irregularidad del crédito a las familias alcanzó en julio de 2026 un 12,9%, más que duplicando el 5,6% registrado en el mismo período del año anterior. Los préstamos personales encabezan la morosidad con un 16,7%, seguidos por las tarjetas de crédito con un 12,8%. El fenómeno resulta aún más severo por fuera de la banca tradicional: en los proveedores no financieros de crédito (mutuales, comercios y financieras), la tasa de mora llega al 26,9%. La vulnerabilidad se profundiza en los sectores de menores ingresos, donde el 72% declaró atrasos por motivos económicos debido a la suba de los gastos fijos de luz, gas, agua y transporte.
