El Gobierno provincial bajó una orden directa a sus ministros para que nadie viaje a la Copa del Mundo en Norteamérica. En el Palacio 6 de Julio la situación es distinta: no hay una prohibición taxativa, pero el intendente apela a la cordura de su equipo en medio de un momento delicado para la ciudad.
La inminente Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá encendió las alertas estéticas en el poder político cordobés. Este miércoles 10 de junio de 2026, se conoció el contraste de estrategias entre la Provincia y el Municipio para evitar que la trilla de funcionarios en los estadios de la FIFA detone un costo político innecesario en medio de un escenario económico complejo y de alta sensibilidad social.
En el Centro Cívico, la línea es vertical y estricta. El ministro de Comunicación, Daniel Pastore, ratificó que existe una indicación directa del gobernador Martín Llaryora para que todo su gabinete mantenga un perfil de austeridad y cercanía con la ciudadanía, lo que cancela cualquier travesía mundialista. Desde el Panal argumentaron que la medida se fijó por cuestiones puramente financieras y de gestión, aclarando que la decisión del mandatario provincial fue resuelta bastante antes de que la capital quedara cruzada por la conmoción del caso de la menor en barrio Mosconi.
La realidad es diferente en la Municipalidad de Córdoba. Al ser consultadas, fuentes del Palacio 6 de Julio aclararon que no existió una prohibición firmada por Daniel Passerini. Sin embargo, en un momento institucionalmente muy delicado para la ciudad, el intendente confía en que se imponga el sentido común de sus funcionarios. A pesar de no tener el cepo formal que rige en la Provincia, desde el entorno municipal fueron categóricos para cerrar filas: «Nadie va a viajar», aseguraron, reflejando que la mirada de prudencia es unánime en todo el equipo de secretarios.
