La Fundación Pro Tejer y la FITA advirtieron que la apertura comercial y la subfacturación provocaron un desplome productivo, dejando inactiva al 61% de la capacidad instalada del sector.
El mercado textil argentino atraviesa un escenario crítico marcado por un fuerte avance de los productos importados, que ya representan el 70% del consumo interno. De acuerdo con informes presentados por la Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la veloz apertura comercial y la desregulación impulsadas por la gestión de Javier Milei han alterado la distribución histórica del mercado, que se repartía en partes iguales entre la producción nacional y las compras al exterior. El sector denuncia que esta dinámica no vino acompañada por reducciones impositivas ni mejoras en la competitividad sistémica para las fábricas locales.
El impacto en la cadena de valor refleja una fuerte distorsión: mientras que la importación de materias primas e hilados cayó drásticamente por el parate fabril, las compras de indumentaria terminada aumentaron un 62% en volumen durante el primer semestre. Desde FITA señalaron la existencia de «competencia fraudulenta», advirtiendo que más del 70% de las confecciones ingresan mediante subfacturación por debajo del costo de la materia prima, a lo que se suma el avance sin aranceles de plataformas como Shein y Temu. Como resultado, la producción cayó 24,4% respecto a 2025 y el uso de la capacidad instalada retrocedió al 39%, dejando paradas a 6 de cada 10 máquinas.
