En una visita clave a la localidad de Camilo Aldao, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, rompió el equilibrio discursivo y lanzó duras críticas hacia la gestión de Javier Milei. El mandatario advirtió que la provincia está funcionando como un «buffer» o amortiguador ante el retiro del Estado Nacional en áreas sensibles, y calificó como una «crueldad inusitada» la situación del PAMI, que ha dejado a miles de abuelos sin cobertura tras el cierre de clínicas en el interior cordobés.
El gobernador trazó un panorama sombrío sobre la economía, señalando que la Argentina atraviesa ocho meses de recesión sostenida que ya impacta de lleno en el empleo y en las pymes. “Hay un parate en la mayoría de los sectores industriales y una caída sistemática del consumo”, sentenció Llaryora. En este esquema de «sálvese quien pueda» federal, reveló que mientras Córdoba intenta mantener el equilibrio, ya son 12 las provincias argentinas que reportan déficit fiscal y tienen dificultades para pagar salarios.
Ante lo que definió como un «abandono» por parte de la Nación, el gobernador ratificó que Córdoba reforzará su red de contención social. Confirmó la ampliación de cupos del PAICOR para garantizar el plato de comida en las escuelas y un incremento en el fondo para instituciones de discapacidad. Además, garantizó la continuidad del Boleto Educativo pese a la quita de subsidios al transporte, calificándolo como una política «innegociable» para sostener la escolaridad en medio de la crisis.
Finalmente, Llaryora puso el foco en la situación sanitaria de los jubilados, citando el caso crítico de la clínica en Marcos Juárez que dejó a 5.500 abuelos desamparados. «Eligieron el abandono», disparó el mandatario, quien también destacó el rol de los intendentes como la «primera trinchera» ante una demanda social que no para de crecer. Con este discurso, el gobernador cordobés se posiciona en una vereda de confrontación directa frente al ajuste nacional, priorizando la defensa del «modelo Córdoba» ante el avance de la crisis productiva.
