Un caso de maltrato infantil extremo sacude a Córdoba tras la detención de la maestra de sala y la directora de un jardín maternal ubicado en barrio Cofico. La medida judicial se tomó luego de que la madre de un bebé de 8 meses denunciara que su hijo fue brutalmente golpeado el pasado 19 de febrero. Según el crudo testimonio de la familia, la institución intentó ocultar la gravedad de las lesiones asegurando que se trataba de un simple «raspón», cuando en realidad el pequeño presentaba hematomas en el rostro, el cráneo y hasta marcas en el paladar.
Fernanda, la madre del niño y profesional de la salud, relató el escenario de pesadilla con el que se encontró al retirar a su hijo: «Tenía golpes por todos lados; en los ojos, nariz, labios y una equimosis que bajaba desde el cráneo al cuello». Además de la violencia física, la mujer denunció negligencia médica por parte de las autoridades, quienes no llamaron a emergencias y alimentaron al bebé tras los golpes, aumentando el riesgo de broncoaspiración. «Vi a mi bebé y lo primero que hice fue gritar y llorar», confesó ante los medios.
La investigación judicial, que avanzó con celeridad esta semana, derivó en la detención de la docente bajo la imputación de lesiones leves calificadas por alevosía reiteradas. Por su parte, la directora quedó arrestada bajo el cargo de encubrimiento, al sospecharse que estaba al tanto de las agresiones y no intervino para proteger al menor. La madre también reveló que ya existían antecedentes: el niño había regresado anteriormente con cortes en la oreja y hematomas que el jardín justificaba como «accidentes con el coche».
Mientras la justicia analiza las cámaras de seguridad y si existen más víctimas dentro del establecimiento, el jardín continúa funcionando, lo que genera indignación en la familia y la comunidad. La Fiscalía de Instrucción citará en los próximos días a otros padres para determinar si el maltrato era una práctica sistemática en la institución. «Mi pregunta es ¿por qué este lugar sigue abierto tras dos detenciones?», sentenció Fernanda, quien exige el cierre inmediato del lugar para garantizar la seguridad de otros niños.
