El escenario internacional vuelve a crujir tras las duras declaraciones provenientes de Teherán. El subcomandante del Ejército iraní, Mohammad Jafar Asadi, afirmó este sábado que es “probable” que se reanude el conflicto armado directo con Estados Unidos, acusando a la administración de Donald Trump de no cumplir con sus promesas. En un contexto de negociaciones estancadas, el régimen persa aseguró que sus fuerzas están «plenamente preparadas» para responder a lo que consideran una nueva fase de hostilidades.
Desde el cuartel general Khatam al-Anbiya, Asadi fue tajante: “Estados Unidos no está comprometido con ningún acuerdo”. Estas amenazas se producen mientras el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei —quien se mantiene bajo estrictas medidas de seguridad desde el inicio de la guerra en febrero—, reivindica la consolidación de Irán como potencia militar. Por su parte, Yousef Pezeshkian, asesor e hijo del presidente iraní, reconoció que el país sufrió daños severos en su infraestructura y economía, aunque sostuvo que han ganado «prestigio y credibilidad» global en estos meses de resistencia.
La respuesta de Donald Trump no se hizo esperar. Durante un acto en Florida, el mandatario estadounidense ratificó que no habrá una retirada anticipada de las tropas: “No vamos a irnos para tener que volver en tres años cuando el problema resurja”, sentenció. Trump describió a la potencia iraní como una estructura “diezmada” que ha perdido su armada, fuerza aérea y liderazgo operativo tras los bloqueos estratégicos en sus puertos. Además, acusó al régimen de haber matado a 42.000 manifestantes en apenas dos semanas.
En paralelo a la retórica bélica, la guerra económica se intensifica. El Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó este viernes a tres casas de cambio iraníes y a una terminal petrolera china, buscando asfixiar definitivamente el flujo de divisas que Teherán obtiene mediante el comercio clandestino de crudo. Con el estrecho de Ormuz bloqueado y una presión militar que no cede, el mundo observa con preocupación si el actual estancamiento derivará en un acuerdo definitivo o en una nueva e imprevisible fase de fuego abierto.
