El ministro de Seguridad bonaerense cruzó al jefe de Gobierno porteño luego de que este implementara el despliegue policial «Tormenta Negra» en 16 villas de la Capital Federal. La disputa política expone visiones opuestas sobre el control del delito en la frontera que divide a ambos distritos.
La seguridad en la región metropolitana de Buenos Aires se convirtió en el escenario de una fuerte pulseada política. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó más de 1.500 efectivos en simultáneo dentro de 16 barrios populares, un procedimiento que el jefe de Gobierno, Jorge Macri, calificó como inédito. Durante las tareas, Macri advirtió que la Capital Federal se encuentra bajo riesgo por el delito instalado en el conurbano bonaerense y afirmó que no permitiría el avance de esa criminalidad sobre su territorio.
La respuesta de la Provincia de Buenos Aires no tardó en llegar. De manera casi simultánea, la Policía Bonaerense realizaba un operativo con 500 efectivos en el complejo Fuerte Apache, que culminó con 11 detenidos y el secuestro de armas de guerra. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, utilizó este procedimiento para replicar las declaraciones de Macri en redes sociales, acusándolo de intentar replicar los métodos de saturación provinciales y de utilizar el debate de la seguridad con fines políticos y de obra pública.
