La tensión política entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la gestión bonaerense escaló este martes 28 de abril tras las duras acusaciones de Jorge Macri, quien calificó la administración de Axel Kicillof como un «desgobierno absoluto». La respuesta de La Plata no se hizo esperar: el ministro de Seguridad, Javier Alonso, y otros funcionarios de primera línea salieron al cruce, acusando al jefe de Gobierno porteño de «desconocer el territorio» y de utilizar estas críticas para desviar la atención de la crisis social y el deterioro de su imagen en la Capital Federal.
El conflicto se reavivó cuando Macri sostuvo en declaraciones televisivas que la Provincia es «tierra de nadie» y que existe una falta total de coordinación con los intendentes, lo que, según sus palabras, «agrede el estilo de vida de los porteños». Javier Alonso le recordó a Macri su pasado como intendente de Vicente López, señalando que «siempre tuvo la cabeza puesta del otro lado de la General Paz» y desmintió la falta de apoyo a los municipios, resaltando la creación del Fondo de Fortalecimiento para la Seguridad a pesar del recorte de recursos nacionales.
Desde el gabinete de Kicillof, los ministros Augusto Costa y Andrés «Cuervo» Larroque vincularon la ofensiva porteña con la caída de la recaudación y el aumento de la pobreza en la Ciudad. Los funcionarios bonaerenses recordaron que Macri reclama una deuda de $27.000 millones por la atención a personas en situación de calle, un planteo que definieron como «cínico» dadas las políticas de ajuste actuales. “Para revertir su caída en las encuestas, debería dedicarse a gobernar y no a buscar títulos tendenciosos”, disparó Alonso.
Este enfrentamiento marca un nuevo hito en la disputa por los recursos y la seguridad en el AMBA, proyectando la pelea política hacia los turnos electorales de 2027. Mientras Jorge Macri intenta instalar un discurso de «ley y orden» frente a lo que considera una gestión deficiente en la Provincia, el oficialismo bonaerense cierra filas defendiendo su capacidad operativa en un territorio que alberga al 40% de la población del país, en medio de un contexto de asfixia financiera por parte del Gobierno Nacional.
