El colapso de un yacimiento rudimentario en la aldea de Zamboye deja un saldo provisional de más de un centenar de víctimas fatales y decenas de personas atrapadas.
La magnitud de la catástrofe minera registrada en la prefectura de Nana-Mambere, al occidente de la República Centroafricana, escaló dramáticamente este miércoles al confirmarse que la cifra de fallecidos superó los 100 trabajadores. El colapso de la explotación rudimentaria se produjo durante la mañana del martes en la aldea de Zamboye, una zona remota cercana a la frontera con Camerún donde la minería de oro representa el principal sustento de subsistencia local.
Equipos de rescate y voluntarios trabajan en condiciones precarias debido a la imposibilidad de ingresar maquinaria pesada por la geografía del terreno. Gervais Ganagoroh, rescatista de la Cruz Roja, confirmó la recuperación de más de un centenar de cadáveres y el traslado de heridos graves a centros médicos asistenciales. En tanto, Bertrand Be Yangué, referente de la comunidad local, advirtió que el número de víctimas fatales continuará en aumento ante la gran cantidad de mineros que permanecen sepultados bajo los sedimentos, señalando que las posibilidades de hallar sobrevivientes son prácticamente nulas.
El desastre vuelve a exponer la extrema precariedad y falta de regulaciones de seguridad en las explotaciones artesanales del continente africano,
