El gravísimo incidente ocurrió en la provincia de Mukdahan, al noreste del país asiático. El menor tomó el vehículo sin autorización, perdió el control y embistió a toda velocidad a una procesión de 35 religiosos que caminaba al costado de la ruta. Hay otros cuatro monjes internados en estado crítico.
Una verdadera tragedia vial conmociona a la comunidad budista internacional. Este jueves 2 de julio de 2026, un niño de 11 años al volante de una camioneta atropelló a un contingente de monjes que realizaba una caminata sagrada en el noreste de Tailandia, provocando la muerte de nueve de ellos. El brutal siniestro tuvo lugar en la provincia de Mukdahan y reavivó los debates globales sobre la alarmante falta de seguridad vial y los controles parentales en el país asiático, considerado uno de los puntos con mayor tasa de mortalidad en rutas del mundo.
El grupo de fieles, compuesto por 35 monjes y cinco colaboradores laicos, había partido desde el templo de Phu Manorom para cumplir con una procesión religiosa tradicional. Según los reportes policiales iniciales, los religiosos caminaban en fila por la banquina de la carretera cuando el menor, quien había sustraído las llaves del vehículo utilitario de sus padres sin que estos lo advirtieran, apareció a alta velocidad en el mismo sentido de circulación, perdió la estabilidad del rodado e impactó de lleno al grupo desde atrás.
Detalles del rescate y estado de los heridos
El escenario posterior al choque movilizó a decenas de ambulancias y brigadas de socorristas locales (Ruamjai Mukdahan Rescue) debido a la gravedad de los politraumatismos:
- Víctimas en el acto: Cinco de los monjes budistas perdieron la vida de forma inmediata sobre la calzada producto del fuerte impacto frontal.
- Fallecidos en el hospital: Cuatro religiosos adicionales murieron horas más tarde mientras eran intervenidos de urgencia en los centros de salud de la provincia.
- Cuadro crítico: Las autoridades médicas locales reportaron que cuatro monjes permanecen internados en estado crítico con pronóstico reservado, mientras que otros diez sufrieron fracturas y heridas de consideración.
«De repente, la camioneta nos embistió a toda velocidad. Por suerte, otro monje y yo logramos apartarnos a tiempo para salvarnos. El vehículo venía fuera de control directo hacia la fila». — Phra Sompong, monje sobreviviente del atropello masivo en Tailandia.
El comandante de la policía provincial, Pairoj Thaiphutsa, confirmó que el vehículo fue secuestrado por los gabinetes forenses mecánicos para certificar que no existieron fallas previas en los frenos. En paralelo, la Justicia ordenó la comparecencia obligatoria de los padres del menor de 11 años para establecer las responsabilidades civiles y penales derivadas de la falta de cuidado del niño y el libre acceso a la camioneta. Las figuras de los monjes budistas gozan de la más alta veneración social en Tailandia, por lo que el hecho provocó consternación y múltiples homenajes en los templos de la región.
