El cuerpo del menor de 9 años fue localizado este miércoles entre los escombros del edificio Miramar, en la localidad costera de La Guaira. Sus padres permanecían en el lugar acompañando las tareas de rescate de las brigadas internacionales cuando se confirmó la noticia que conmovió al país.
Tras 14 días de una angustiante e ininterrumpida búsqueda, las autoridades y equipos de emergencia que operan en Venezuela confirmaron este miércoles el hallazgo sin vida de Lucas Gámez. El niño de nacionalidad argentina, que había quedado atrapado bajo las estructuras colapsadas a raíz del doble terremoto que sacudió el territorio venezolano a fines de junio de 2026, fue localizado por los brigadistas en el sector costero de La Guaira.
La dolorosa confirmación se produjo mientras sus padres, Blancalida Martínez y Marcos Gámez, permanecían en las inmediaciones del Edificio Miramar, la estructura residencial que se desplomó por completo a causa de los sismos y donde el menor se encontraba al momento de la catástrofe. La búsqueda había movilizado no solo a especialistas locales, sino también a misiones de rescate civil de distintos países.
Catorce días de una búsqueda incansable y gestos de esperanza
El caso de Lucas concentró la atención internacional debido a la tenacidad de su familia y el trabajo de los rescatistas:
- Un cumpleaños entre los escombros: Apenas dos días antes del hallazgo, Lucas cumplió 9 años. En esa fecha, familiares, vecinos y amigos realizaron un emotivo homenaje frente a la zona del desastre, donde llevaron una torta y cantaron el feliz cumpleaños con la esperanza de hallarlo con vida. Su madre había compartido un mensaje en redes pidiendo que su regreso fuera el regalo de cumpleaños.
- El descenso de su madre a la zona cero: Durante el séptimo día del operativo, Blancalida Martínez logró ingresar al área crítica de escombros provista de un casco de protección. Acompañada por especialistas, descendió hasta los bloques colapsados para gritarle a su hijo y pedirle que no se rindiera, buscando que su voz le diera fuerzas en caso de encontrarse en alguna burbuja de aire.
- Solidaridad de brigadistas argentinos: Aunque las tareas iniciales en ese cuadrante estaban asignadas a delegaciones de El Salvador y Jordania, un grupo de rescatistas argentinos que prestaba colaboración general en Venezuela decidió sumarse voluntariamente a la remoción de escombros durante sus horas de descanso al enterarse de la historia de Lucas.
El trágico desenlace se originó cuando Lucas se encontraba pasando un día de playa en la zona costera junto a sus tíos. Al registrarse los dos potentes sismos en cadena, las estructuras del edificio Miramar cedieron de inmediato. Su madre, al enterarse de la situación, viajó de urgencia hacia La Guaira, encontrando el complejo habitacional reducido a una montaña de hormigón y hierro.
Pese al tiempo transcurrido y las severas condiciones del terreno, los equipos técnicos mantuvieron las operaciones activas bajo la hipótesis de que el niño pudiera haber quedado guarecido en algún espacio vacío entre las placas de concreto. Sin embargo, el hallazgo de este miércoles puso un cierre doloroso a dos semanas de incertidumbre y oración, que mantuvieron en vilo tanto a la comunidad argentina como a los equipos de emergencia desplegados en la zona del desastre.
