El representante de Hacemos Unidos por Córdoba formalizó su salida definitiva de la bancada oficialista mediante una nota en la que denunció ser víctima de agravios y campañas de descalificación.
La crisis institucional en la Legislatura provincial sumó un desenlace determinante con la renuncia a la banca del legislador Ramón Flores, representante del departamento Río Seco por la alianza oficialista Hacemos Unidos por Córdoba. El pedido de alejamiento definitivo ingresó al sistema parlamentario este domingo, dejando sin efecto la licencia por 180 días sin goce de sueldo que la Cámara le había otorgado días atrás en el marco del impacto político y social generado por la causa de grooming y abuso sexual contra menores en Villa de María de Río Seco.
En el texto remitido al bloque y a las autoridades del cuerpo, el ex intendente de 53 años argumentó que su dimisión responde al objetivo de resguardar su dignidad y dar un paso al costado frente a lo que calificó como una campaña de difamación y persecución política impulsada por sectores locales. Pese a evitar alusiones explícitas a la situación procesal de su exasesor José Aníbal Ricardo Villarreal —imputado y detenido en la causa penal—, Flores manifestó su confianza en el accionar de la Justicia y el esclarecimiento de las pruebas, cerrando así un capítulo de severa tensión interna que incluyó duros cuestionamientos de la oposición y reclamos de dimisión por parte de figuras del propio oficialismo.
