Un informe de la consultora Delfos expuso la profundidad del ajuste en los hogares provinciales, destacando que el 50% de la población convive habitualmente con restricciones de consumo.
La pérdida del poder adquisitivo y el contexto de estancamiento económico condicionan de manera directa las decisiones cotidianas de los hogares en la provincia. De acuerdo con una encuesta cuantitativa presencial realizada por la consultora Delfos sobre una muestra de 1.200 casos en territorio cordobés, el 80% de los encuestados reconoció que la escasez de ingresos le impide vivir según sus aspiraciones. En el detalle del relevamiento, la mitad de los consultados (50%) manifestó padecer esta restricción de forma habitual —registrando respuestas entre «siempre» y «muy a menudo»—, mientras que solo un 13% afirmó no verse condicionado por el factor financiero.
El estudio dirigido por Luis Dall’Aglio y Norman Berra puso en evidencia una marcada brecha en la naturaleza de los consumos sacrificados según la estrato socioeconómico de los hogares. A nivel general, las principales renuncias se concentran en las salidas y el esparcimiento (19%) y la alimentación con foco en el consumo de carne (18%), seguidas por las vacaciones (12%) y los arreglos en la vivienda (11%). Sin embargo, mientras en los sectores de clase alta los recortes se orientan de forma casi exclusiva al ocio y el turismo, en la clase baja el ajuste impacta directamente en la subsistencia básica, posicionando a los alimentos como la principal postergación (22%) por encima del entretenimiento.
