El proyectil con carga explosiva destruyó el piso superior de un bloque de departamentos en la ciudad de Galati. La OTAN condenó la temeridad de Moscú en el incidente más grave registrado dentro de un país miembro de la alianza desde el comienzo de la guerra en Ucrania.
La expansión de las acciones militares de Moscú hacia las fronteras de Europa Occidental provocó una severa crisis diplomática y de seguridad en la región de los Balcanes. Un dron de combate ruso cargado con explosivos se estrelló contra un edificio de departamentos en la ciudad portuaria de Galati, en el este de Rumania, desatando un incendio masivo en la décima planta de la estructura. El incidente, que obligó a la evacuación de urgencia de 70 personas y dejó un saldo de dos civiles heridos por quemaduras, representa la primera ocasión en cuatro años de conflicto en la que ciudadanos de una nación perteneciente a la OTAN sufren lesiones directas por el armamento del Kremlin, lo que motivó la condena unánime de la Unión Europea.
Las fuerzas de defensa de Rumania desplegaron dos aviones caza F-16 tras detectar la incursión del vector en su espacio aéreo soberano, pero las autoridades militares confirmaron que el ejército solo dispuso de cuatro minutos desde la detección del radar hasta el impacto definitivo en el núcleo urbano. El general de brigada Gheorghe Maxim justificó la falta de intercepción aérea alegando estrictas limitaciones legales, debido a que las directivas internacionales impiden que las baterías rumanas disparen munición que pueda violar el espacio aéreo ucraniano. Tras convocarse de urgencia al Consejo Supremo de Defensa, la cancillería rumana exigió formalmente a la alianza atlántica la transferencia inmediata de sistemas de defensa antidrones de última generación para blindar los puertos sobre el río Danubio, que sufren bombardeos sistemáticos.
