Teherán suspendió las negociaciones bilaterales por vía de mediadores debido a los recientes bombardeos de Israel sobre el Líbano. La decisión dinamita el acuerdo de alto el fuego firmado en abril, mientras el régimen amenaza con bloquear por completo el estrecho de Ormuz e impactar el comercio petrolero global.
La precaria estabilidad diplomática que se había alcanzado en la región más caliente del planeta se desmoronó por completo este lunes 1º de junio. La república islámica de Irán suspendió formalmente las negociaciones que mantenía con los Estados Unidos para pacificar la zona, interrumpiendo todo intercambio de borradores y textos a través de los países mediadores. La drástica medida, difundida por la agencia oficial iraní Tasnim, responde de manera directa a la reanudación de los ataques e incursiones militares de Israel en el sur de Beirut, acciones que Teherán denunció como violaciones sistemáticas e intolerables en todos los frentes al pacto de cese de hostilidades que las potencias habían rubricado el pasado 8 de abril.
La escalada militar en el territorio libanés obligó a evacuaciones masivas en áreas civiles ante la inminencia de nuevas oleadas de misiles dirigidos contra posiciones de la milicia Hezbollah. En paralelo a la parálisis de los acuerdos de distensión y las conversaciones sobre el programa nuclear, la mayor preocupación internacional se concentra en la parálisis casi total del estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el suministro mundial de crudo donde solo transitan buques con permisos especiales otorgados por la Guardia Revolucionaria. En las últimas horas, medios afines al régimen iraní advirtieron que evalúan un cierre total de los pasos comerciales en el golfo Pérsico y el mar Rojo, una medida de asfixia económica destinada a castigar a Israel y a sus aliados de Occidente que pone en jaque los mercados globales.
