Lo que debía ser un viaje de placer se transformó en una crisis internacional. Las autoridades de Cabo Verde, en la costa africana, negaron el permiso para bajar a tierra a los pasajeros de un crucero proveniente de Ushuaia, Argentina, tras confirmarse un brote de Hantavirus a bordo. La medida busca evitar la propagación de la enfermedad en el archipiélago y ha puesto en alerta a los organismos de salud globales.
El buque, que inició su itinerario en el puerto de Ushuaia y recorrió gran parte de la costa atlántica antes de cruzar hacia África, reportó varios casos sospechosos entre la tripulación y los pasajeros. El Hantavirus es una enfermedad viral grave que se transmite principalmente por el contacto con orina o excrementos de roedores infectados, y su detección en un entorno cerrado como un crucero ha activado protocolos de aislamiento estrictos dentro de la embarcación.
Desde el puerto de Cabo Verde informaron que la decisión de mantener el barco en cuarentena es «preventiva y definitiva» hasta que se garantice la seguridad sanitaria. Mientras tanto, los pasajeros permanecen a bordo a la espera de instrucciones de la empresa naviera y de los resultados de los análisis médicos realizados por equipos de respuesta rápida. La situación genera incertidumbre sobre el origen del contagio, dado que el barco estuvo estacionado en el puerto fueguino antes de emprender su travesía transatlántica.
El incidente vuelve a poner el foco en los controles sanitarios de los cruceros que operan en la Antártida y el sur argentino, especialmente en una temporada donde el turismo internacional ha recuperado sus niveles máximos. Las autoridades argentinas aún no han emitido un comunicado oficial sobre si el foco de infección pudo haberse originado antes de la partida o durante las escalas previas al cruce del océano.
