El volumen despachado bajó un 2,9% en la comparación interanual. El impacto en el poder adquisitivo, la desregulación de precios y la tensión internacional impulsaron la retracción.
La venta minorista de combustibles registró un nuevo deterioro durante el mes de junio, consolidando una tendencia negativa que se repitió durante casi todo el primer semestre. De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, las ventas conjuntas de nafta y gasoil cayeron un 3,07% respecto de mayo y mostraron una contracción del 2,9% en la comparación interanual frente a junio de 2025.
El informe sectorial detalló que durante el último mes las estaciones de servicio de todo el país despacharon un volumen total de 1,33 millones de metros cúbicos, convirtiendo a junio en el segundo mes con menor nivel de actividad de la primera mitad del año, solo por encima de febrero. El segmento del gasoil común (G2) fue el más castigado con un retroceso cercano al 9%, afectado directamente por el menor flujo del transporte de cargas y pasajeros, mientras que la nafta súper cayó un 2,06% e incluso la variedad premium acumuló su segundo mes consecutivo en baja.
Entre los factores que explican esta retracción se destacan la pérdida de capacidad de compra de los salarios frente a la escalada en los surtidores y el contexto de desregulación del mercado. A este escenario doméstico se sumó el impacto de los conflictos bélicos internacionales en el Medio Oriente, que impulsaron fuertes alzas en la cotización del petróleo crudo e incrementaron la presión sobre los costos de los combustibles a nivel local.
