Un informe de la consultora Moiguer expone una marcada disparidad regional en el mapa productivo del país. El «promedio nacional» dejó de ser representativo frente a realidades sociales y de consumo diametralmente opuestas.
El concepto de «promedio país» dejó de reflejar la dinámica económica de la Argentina, cediendo paso a un escenario de fuerte fragmentación territorial. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Moiguer, presentado por su coordinador de Research, Juan Lucarini, la brecha entre los motores extractivos e industriales y los centros urbanos tradicionales ha generado brechas históricas en el Producto Bruto Geográfico y el consumo de los hogares.
El indicador ubica a Neuquén como el principal foco de expansión con un incremento del 40% en los últimos dos años, impulsado de manera directa por el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Esta cifra contrasta severamente con el comportamiento del eje pampeano, donde Córdoba registró un modesto avance del 0,5%, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió una contracción del 2,5% en el mismo período.
El estudio advierte además sobre un desacople inédito en lo que va del siglo XXI: mientras el producto bruto muestra signos de crecimiento del 3% anual en sectores concentrados, el consumo masivo global continúa retrocediendo. Con un 70% de la población residiendo en zonas rezagadas, las decisiones empresariales y comerciales se ven forzadas a abandonar la mirada centralista para atender las marcadas asimetrías provinciales.
