A poco de un nuevo aniversario del naufragio más famoso del mundo, recordamos al único argentino entre las víctimas. El joven de Río Cuarto que cedió su chaleco salvavidas a una pasajera en medio de la tragedia.
La historia del Titanic suele asociarse a nombres extranjeros, pero un cordobés dejó una huella de heroísmo imborrable en el Atlántico Norte. Edgardo Andrew, nacido en una estancia del sur provincial cerca de Río Cuarto, viajaba en el gigante transatlántico hacia Estados Unidos para asistir a la boda de su hermano. Sin embargo, el destino cambió sus planes la noche del 14 de abril de 1912.
Andrew, de apenas 17 años, se convirtió en protagonista de un acto de entrega absoluta: según relatos de sobrevivientes, el joven le entregó su chaleco salvavidas a una mujer que no tenía uno, renunciando así a su propia posibilidad de salvación. Sus restos nunca fueron recuperados, pero su memoria permanece viva en su ciudad natal y en la historia naval. Hoy, a más de un siglo del hundimiento, su valentía sigue siendo motivo de orgullo y un recordatorio de la identidad cordobesa presente incluso en los grandes hitos de la historia mundial.
