Mediante el decreto 407 se modificó de raíz la Ley de Contrato de Trabajo. El nuevo esquema elimina los libros físicos de personal, digitaliza los partes médicos, exige detallar el costo empresario en los salarios y pone límites al monopolio de los grandes sindicatos en las paritarias.
El andamiaje normativo que regula las relaciones del empleo formal en la Argentina sufrió una transformación estructural e institucional definitiva. A través del Decreto 407/2026 publicado este lunes 1º de junio en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo Nacional reglamentó los artículos clave de la reforma laboral sancionada por el Congreso, introduciendo drásticas modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) con el objetivo confesado de simplificar las cargas administrativas y desburocratizar las empresas. Entre las medidas de mayor impacto inmediato se destaca la eliminación total de los libros laborales físicos o digitales tradicionales, estableciéndose que la registración del empleo, altas y bajas se validará exclusivamente mediante los sistemas digitales de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
La reforma altera por completo el formato de los recibos de sueldo, que ahora deberán estructurarse en cuatro secciones e incorporar un desglose del costo laboral total para que el empleado visualice fehacientemente los aportes y cargas que afronta el empleador. En materia de salud, el artículo 210 determina que las licencias médicas deberán emitirse de forma electrónica mediante plataformas digitales y crea un sistema de juntas médicas oficiales ante discrepancias diagnósticas entre el trabajador y la patronal. En el plano previsional, la Anses automatizará de forma digital las notificaciones de inicio y fin de trámites jubilatorios, mientras que en lo impositivo, el Decreto 406 oficializó la exención del Impuesto a las Ganancias para los ingresos por alquileres de vivienda a partir del período fiscal 2026.
La reglamentación propesta por el Palacio de Hacienda y la Secretaría de Trabajo avanza de forma severa sobre los esquemas de representación gremial tradicionales. El nuevo marco regula las paritarias al exigir que solo participen cámaras empresarias con una representatividad mínima del 10% y otorga un plazo de 30 días para convocar a rediscutir todos los Convenios Colectivos de Trabajo vencidos. Asimismo, la normativa abre la puerta al quiebre del monopolio de las grandes federaciones al reglamentar la creación de sindicatos por empresa, permitiendo que comisiones internas obtengan inscripción gremial propia si demuestran afiliar a más del 5% del personal de la firma. Los cambios fueron celebrados de forma enfática por el ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, bajo la premisa de «representación sindical sí, monopolios eternos no».
