Desde la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) destacaron que la desaceleración inflacionaria y la pax cambiaria ordenaron el mercado de reposición y bajaron el costo financiero. Sin embargo, afirmaron que la reactivación de las ventas minoristas sigue estancada y dependerá de una recomposición urgente del salario real, el desendeudamiento familiar y una reforma fiscal profunda.
La macroeconomía argentina da señales de ordenamiento que alivian la operatoria diaria, pero el mostrador minorista todavía no acusa el impacto en sus cajas registradoras. Este martes 23 de junio de 2026, la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) trazó un balance de situación sobre el sector, donde remarcó que el mercado local transita hacia un escenario de mayor previsibilidad. El presidente de la entidad empresaria, Fausto Brandolin, señaló que la fuerte desaceleración de la inflación y la estabilidad del dólar permitieron recuperar los precios de referencia y normalizar los plazos de entrega de los proveedores, dejando atrás los comportamientos defensivos de los últimos dos años.
A pesar de este diagnóstico macroeconómico favorable, el consumo interno continúa mostrando signos de debilidad extrema tras encadenar cuatro años consecutivos de caídas generalizadas en las ventas. Desde la conducción de Fedecom advirtieron que la estabilidad de las variables financieras es una condición necesaria pero no suficiente para reactivar la actividad comercial, y pusieron el foco en la necesidad de recomponer el poder adquisitivo de los hogares cordobeses para convalidar un verdadero despegue de la economía real.
«Venimos de años muy duros donde la inflación, el dólar y las tasas superiores al 250% anual condicionaban todas las decisiones de capital de trabajo. Hoy empezamos a ver un mercado real y más ordenado, pero la recuperación del comercio está directamente vinculada a la recuperación del salario real». — Declaración analítica de Fausto Brandolin, presidente de Fedecom, sobre la coyuntura del sector.
El informe técnico de la federación mercantil detalla los tres ejes fundamentales y los cambios estructurales que definirán el pulso de la actividad en los próximos meses:
- Ingresos y deudas bajo la lupa: El principal escollo para la reactivación es la pérdida acumulada del salario real. A esto se suma el alto nivel de apalancamiento de las familias, que arrastran pesadas deudas tomadas a tasas de interés leoninas en los períodos previos. El sector espera que las paritarias y la baja del costo del crédito alivien esa carga para liberar excedentes hacia el consumo.
- Presión fiscal en el centro del reclamo: Fedecom insistió en que la competitividad empresaria sigue ahogada por la estructura impositiva. Reclaman de forma urgente revisar el impuesto sobre los Ingresos Brutos provincial, simplificar los regímenes de retenciones y percepciones acumulativas, y reducir las tasas municipales que encarecen los servicios públicos y las tarifas comerciales.
- La digitalización obligatoria: La consolidación de las estrategias omnicanal (integración del local físico con la tienda digital) ya es total. Brandolin remarcó que las firmas del interior que muestran mejores resultados son las que lograron integrarse de forma eficiente al e-commerce, permitiendo comparar precios en tiempo real y competir de igual a igual con las grandes cadenas nacionales.
Los comerciantes minoristas cordobeses encaran esta etapa de transición con herramientas de innovación tecnológica y logística para sostener las estructuras fijas mientras esperan señales de reactivación en los rubros más postergados. Para la dirigencia de Fedecom, el verdadero punto de inflexión del comercio no llegará por la sola contención de la inflación, sino cuando la baja de las tasas de interés se traslade de forma directa al financiamiento productivo y las familias recuperen la capacidad de compra perdida frente a los precios de la economía estabilizada.
