Las estadísticas del INDEC confirmaron una contracción desestacionalizada del 5% mensual que arrastró a la industria fabril y encendió alarmas por el empleo formal.
La actividad de la construcción registró una fuerte caída del 5% desestacionalizado en julio y tocó su nivel más bajo en los últimos 20 años, de acuerdo con las últimas estadísticas oficiales divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El retroceso en las obras no fue un hecho aislado: golpeó en la misma proporción a la industria manufacturera, marcando un parate generalizado que sepultó las expectativas de un piso inminente y profundizó el escenario recesivo en los sectores con mayor capacidad de absorción de mano de obra.
En diálogo con Río Negro Radio, el economista Pablo Wende analizó las cifras oficiales y atribuyó el desplome de la construcción a una doble pinza: la parálisis casi total de la obra pública aplicada por la gestión de Javier Milei y la pérdida de dinamismo en los desarrollos privados por los altos costos en dólares. Además, advirtió que proyectos puntuales como los de Vaca Muerta en Neuquén y Río Negro no alcanzan para compensar el impacto en la construcción y el tejido social de los grandes centros urbanos, marcando una economía fuertemente divergente entre sectores ganadores y rubros generadores de empleo golpeados por la caída del consumo.
