La mujer permanece alojada en el Hospital San Roque tras padecer una fuerte descompensación orgánica. Médicos y allegados optaron por preservar su salud debido a la extrema fragilidad de su cuadro.
El severo deterioro físico y orgánico mantiene a Melisa Heredia bajo estricto monitoreo profesional y absoluto aislamiento informativo. Su condición clínica actual impide que reciba cualquier impacto emocional que ponga en riesgo su supervivencia.
La internación de la madre se produjo a raíz de un cuadro agudo de deshidratación originado durante las extenuantes jornadas de rastrillaje. Ante el trágico hallazgo en la periferia capitalina, el entorno íntimo decidió postergar la notificación oficial para evitar un agravamiento en su diagnóstico. La prioridad absoluta de los profesionales de la salud se concentra hoy en lograr su paulatina estabilización física y emocional.
El colapso de la salud de la madre se desencadenó producto del desgaste físico extremo y la deshidratación aguda sufrida en las recorridas vecinales. Los especialistas médicos explicaron que una crisis nerviosa en este estado resultaría fatal, motivo por el cual se implementó un cerco sanitario estricto para asegurar su completa estabilidad hemodinámica.
La internación domiciliaria o de cuidados intermedios todavía se vislumbra lejana debido a la inestabilidad de los parámetros clínicos reportados. La recuperación de la madre es hoy la máxima prioridad para toda la familia en medio del dolor.
